EuropeG en los medios

EuropeG en los medios


El subdirector del diario económico Cinco Días, ha recogido en un extenso artículo las tesis planteadas por EuropeG en el último Policy Brief dedicado al crecimiento de la economía española elaborado por nuestro economista Oliver Alonso. 

En el se muestran las proyecciones sobre el crecimiento del PIB, la deuda empresarial y la situación de las administraciones públicas. También refleja la extrañeza que el informe de EuropeG  muestra ante el "extraordinario" comportamiento del sector exterior. 

Acceder al artículo completo de José Antonio Vega en Cinco Días, aquí


Con la información disponible es altamente probable que el crecimiento de nuestra economía haya seguido contrayéndose en el primer trimestre de este año, aunque lo haya hecho con menor intensidad que en el último del año pasado. Lamentablemente, los obstáculos que impedían la recuperación al final del año siguen vigentes y no será fácil superarlos, al menos hasta bien entrado el año. El entorno internacional, especialmente el tono de las economías de la eurozona, no va a ser muy propicio.


El esperpento en que se ha convertido el salvamento de Chipre sólo es comprensible tomando en consideración algunas variables relevantes, en especial tras constatar el amplio consenso acerca de lo que parece un importante error de cálculo de Alemania y de Dijsselbloem, el nuevo presidente del Eurogrupo, que no podía haberse estrenado con un tema menos delicado. Vayamos, pues por partes que, me parece, pueden resumirse en las seis siguientes.


En pocas semanas se cumplirá el aniversario del inicio de la eurocrisis, cuando Grecia tuvo que ser rescatada en mayo de 2010. En estos años, el debate ha transitado fases diversas, aunque con rasgos siempre idénticos: el sur demandando solidaridad (eurobonos, fondos de intervención o compras de deuda por el BCE) y el centro y el norte exigiendo reformas. Esta asimetría refleja distintos diagnósticos e intereses.


Con la prima de riesgo hacia arriba, de nuevo renacen los temores, aunque continúa situada lejos de los máximos del verano pasado, y ahí se mantendrá si Berlusconi, o nosotros, no lo empeoramos. Pero en estos momentos, lo que hay que destacar, más que ese repunte, es la mejora experimentada desde el pasado septiembre.


Dramática y esperpéntica secuencia de acontecimientos la última semana, siete días que conmovieron España. El viernes 4 de mayo reunión en Barcelona y último aviso del BCE. A pesar de ello, y de las tensas entrevistas del fin de semana, amanece el lunes, pasa el martes y no es sino hasta el miércoles por la noche cuando se avanza la solución para Bankia. Mientras, el mercado de valores hundía las acciones de la entidad y del resto del sistema financiero y la prima de riesgo escalaba a máximos históricos otra vez. Finalmente, el viernes 11 de mayo se avanza la nueva reforma financiera, la cuarta desde que estalló la crisis. Es una reforma en marcha. Por fin parece que el gobierno ha decidido tomar las riendas.


En el principio fue la deuda. El desencadenante de esta crisis, recordemos, fue la explosión de una burbuja crediticia. El exceso de crédito, la elevación de los precios de los activos más utilizados como colaterales y la insuficiente calidad de la gestión y supervisión de sus riesgos derivados pasó factura, primero a EEUU y al poco tiempo a la eurozona. Los mercados mayoristas donde los bancos captan parte de su pasivo se colapsaron. Una crisis crediticia en toda regla, efectivamente. La metástasis en el seno de las economías, entre diversos sectores y agentes económicos, fue tan rápida como el contagio entre los sistemas bancarios de algunos países avanzados. Los de la eurozona, con un gran peso específico en sus sistemas financieros, acusaron más el impacto. Y, dentro de estos, aquellos con el mayor nivel de endeudamiento de sus agentes. El de España es uno de ellos.


Es difícil pasar por alto las declaraciones que el presidente del Banco Central Europeo (BCE) acaba de hacer ante el Parlamento Europeo, admitiendo que  la eurozona “probablemente se encuentra en una de las fases más difíciles “. La concentración en poco tiempo de  políticas fiscales restrictivas  “están empezando a manifestar efectos contractivos”. Draghi también  admitió  que, a pesar de las inyecciones  excepcionales de liquidez  a los bancos, el crédito al sector privado no crece y, en consecuencia, tampoco lo hace la  inversión empresarial. No solo el crecimiento económico actual esta deprimido: se están  minando también los fundamentos  del crecimiento potencial . La  desaparición de empresas, la dificultad para que nazcan, la reducción de las inversiones en capital tecnológico, el deterioro del capital humano asociado al aumento del desempleo, en especial  de su componente estructural, así como el juvenil,  determinan un cuadro cada día más difícil de revertir.


España puede ser el ejemplo más representativo, y quizás acabe siendo uno de los más dramáticos, de los efectos generados por las erróneas e indiscriminadas políticas impuestas por las autoridades comunitarias en la gestión de la crisis económica y financiera que sufre la eurozona. Entre otras consecuencias no menos inquietantes, el ajuste presupuestario que acaba de acordarse para aplicar en el actual ejercicio fiscal contribuirá de forma significativa a deprimir aun más el crecimiento de la economía española. Y por ello, tampoco posibilitará el alcance del objetivo de déficit público asumido.


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